REFLEXIONES SOBRE EL 26 DE FEBRERO
Hacia el 26 de febrero del año 2009, en medio de un silencio desconcertante, donde reinaba la confusión en nuestra alma máter, donde el clima de zozobra y de miedo sumía las expectativas de lucha estudiantil a ser presas de un lamentable repliegue, a pesar de las acciones emprendidas para legitimar lo contrario, como por ejemplo, el tropel del 11 F y las actividades del 19 F por nuestras compañeras Paula y Magaly, cuyos nobles y grandiosos intentos de ser expresión de lucha están lo suficientemente justificados, nuestra universidad parecía estar capturada por aquellos que han pretendido y pretenden silenciarla para hacerla cómplice de las injusticias sociales que a diario padecemos millones de colombianos.
Hacia el 26 de febrero de ese mismo año, surge una nueva organización en la Universidad de Antioquia para romper ese silencio, para retar la cobardía, la zozobra, la confusión.
Irrumpimos a la Plaza Luis Fernando Barrientos fuertemente armados, pero de valor y algunas consignas que nos caracterizarían y definirían nuestro ser político. Aquellas consignas venían a ser el resultado de un análisis de la situación y el contexto bajo el cual andaba el movimiento estudiantil, cuya validez o incertidumbre será juzgada por la historia de las futuras generaciones, y será la práctica política quien mostrará nuestros aciertos y errores.
Nuestra primera consigna fue la de “HACER VISIBLE LO INVISIBLE” al mejor ejemplo de los zapatistas. Así es compas, nuestro objetivo era visibilizar los problemas que aún aquejan a la educación pública y a nuestro pueblo, nuestro objetivo era demostrar que aún siguen pasando cosas que exigen ser interpretadas, asimiladas, algunas cambiadas, otras profundamente transformadas. A pesar del gran silencio que pretende ocultarlas, nosotros queremos gritarlas.
Nuestra segunda consigna debía ser “HACIENDO POSIBLE LO IMPOSIBLE” al mejor estilo de Martha Harnecker y nuestro Maestro organizador del proletariado, V.I. Lenin. Partiendo de las grandes dificultades que nos rodeaban para expresarnos, siendo conscientes de una correlación de fuerzas bastante desfavorable, entre tanta desazón en la acción política, decidimos echar a andar nuestro grito, convirtiéndolo en UNA VOZ, MUCHAS VOCES, UN LLAMADO. Sería ésta, nuestra tercera consigna.
Seguido a esto, nuestra valoración nos llevaba a entender que el descubrimiento de nuestros mejores mecanismos prácticos y teóricos, el entender que nuestros objetivos y nuestras metas, tendrían que irse configurando en el seno de la lucha misma, por ello, nos abrazamos a nuestra cuarta consigna: “HACIENDO CAMINO AL ANDAR”
Nuestro camino iba sorteando grandes dificultades, nuestro andar también estuvo, y quizás aún siga estando, preciso es considerarlo, acompañado de ciertos errores. Empero, nuestro andar sigue avanzando, cosechando grandes aportes; pensamos que debemos reconocer ciertas virtudes nuestras alrededor de la dinámica que hemos infundido en la lucha estudiantil. Seguimos haciendo camino, haciendo posible lo que parecía imposible, y además, seguimos llamando, porque eso es precisamente lo que nos caracteriza, ser un llamado. Nuestra organización no es la panacea en cuanto a organización popular, ni por ahora lo pretenderemos ser, pero si daremos todo nuestro empeño en llamar a la lucha, a reavivar la llama del fervor revolucionario de nuestro pueblo.
Conscientes de la necesidad de realizar tales llamados, nos surgió la inquietud de los mecanismos y las prácticas para hacerlo, por tal razón, nuestra política debía ser la de generar los múltiples espacios de lucha, sin importar dónde, cómo y cuándo, lo importante es luchar. Así nace nuestra quinta consigna “CON CAPUCHA O SIN CAPUCHA, ESTUDIANTES EN LA LUCHA”.
Ahora bien, a un año de existencia de nuestra organización, nuestro análisis acerca de nuestro origen, de nuestros errores y aciertos, del camino recorrido, nos plantea el reto de continuar visualizando lo que pueda estar pasando hoy. Quizás el mes de febrero sea el mejor termómetro para determinar la temperatura de la expresión estudiantil.
Cuando parecía reinar nuevamente el silencio, cuando aparentemente las amenazas de los acalladores de la lucha parecían y parecen promover el “sapeo” o la delación, cuando un miedo incierto se pretende apoderar del escenario, decidimos nuevamente hacer presencia el pasado miércoles 17 de febrero de 2010, para reivindicar a las compañeras caídas Paula y Magaly, y para conmemorar un año más sin la presencia física de Camilo Torres Restrepo, y a la vez, un año más de su vigencia, con su ejemplo, con sus últimas consecuencias, con su gran legado en nuestro pueblo colombiano.
El momento de hoy nos exige amplias reflexiones, nos impone grandes retos, nos requiere seguir siendo PENSAMIENTO Y ACCION REVOLUCIONARIA. Nosotros continuaremos marcando nuestros ritmos y nuestros desarrollos, para seguir, junto a ustedes, compañeros estudiantes:
HACIENDO POSIBLE LO IMPOSIBLE…
HACIENDO CAMINO AL ANDAR…
CON CAPUCHA O SIN CAPUCHA…
UNA VOZ, MUCHAS VOCES, UN LLAMADO.
Colombia, 26 de febrero de 2010
PENSAMIENTO Y ACCION REVOLUCIONARIA
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