domingo, 28 de junio de 2009

QUE QUEREMOS LOS ESTUDIANTES...




Cuando los estudiantes decimos que queremos una universidad distinta, decimos que queremos una universidad comprometida con nuestro tiempo y con nuestro pueblo; una universidad donde se procesen nuestras conciencias hacia formas superiores de la convivencia social.

Queremos una universidad sin policía, donde el único titulo de los aspirantes a la docencia sea la aptitud probada de su ciencia. No queremos una universidad donde la excusa falaz del “apoliticismo” apruebe por la ley la discriminación y el espionaje, y la marginación de los claustros de la problemática candente de nuestro pueblo y de la patria.

Tampoco aceptamos como destino profesional la mercantilización de nuestras vidas como alternativas de la desocupación. No queremos convertirnos en ejecutivos de los monopolios o aceptar la emigración.

Queremos conciencia nacional impartida desde la cátedra; queremos problemas colombianos y latinoamericanos en las investigaciones y en los laboratorios.

• No queremos cátedras de Derecho donde se nos fuerce a repetir con laboriosa memoria la casuística codificada donde se cristalizan en derecho positivo las estructuras de un régimen de atraso, miseria y alienación. Creemos que mas allá de las formulas frías de los códigos están las bases morales y jurídicas de un derecho que responda a las necesidades populares.

• No queremos cátedras de Filosofía donde el pensamiento sea obligado a marginarse de una realidad cruel para buscar cobijo en los esquemas intemporales que proponen los ideólogos de un mundo en decadencia. Creemos que en las aulas de la madre de la ciencia deben darnos las herramientas conceptuales para comprender nuestras circunstancias y transformarlas.


• No queremos cátedras de Psicología donde nos enseñen las técnicas para trocar neurosis socialmente irritantes en neurosis socialmente aceptables, mientras toda la sociedad esta enferma. No queremos ser, tampoco, Psicólogos sociales al servicio de los grandes monopolios, elaborando las formulas de la superexplotacion al precio del desquicio espiritual de nuestros hermanos, los obreros. Queremos una Psicología puesta al servicio de la libertad del hombre y no de su esclavitud resignada.

• No queremos cátedras de Medicina donde los seres humanos sean reducidos a una ecuación orgánica cuyos dolores se procesan al alto precio por el camino de encontrar la terapéutica en los vademécum, disfrazados de tratados, de las multinacionales farmacéuticas. No queremos cátedras de medicina donde se nos enseñe que la influenza y tuberculosis son producidas por tripanosomas y bacilos, cuando sabemos que las causas sociales de estas enfermedades son la miseria y la desnutrición de nuestro pueblo castigado.

• No queremos cátedras de Ciencias Económicas donde se esconda tras un embrollo de esquemas la raíz de nuestra crisis. No queremos cátedras de Ciencias Económicas donde se elaboren conciencias de prolijos servidores de las multinacionales y de los evasores de impuestos. Queremos facultades de Ciencias Económicas donde se investiguen los fundamentos de nuestra dependencia nacional y las bases científicas de nuestra liberación.

• No queremos cátedras de Sociología donde la irracionalidad del neopositivismo y del formalismo reemplace a una ciencia que devele las leyes que rigen la vida social. Queremos una Sociología que dé razón de la violencia contra el hombre contenida en las formas de la convivencia en crisis.

• No queremos cátedras de Arquitectura donde la técnica y el arte son orientados por rumbos “exquisitos”, al servicio de las clases privilegiadas y a la importación de modelos de la vida que choque con la cultura, la idiosincrasia y las necesidades latinoamericanas. Queremos una Arquitectura donde la preocupación fundamental sea la intemperie de los excluidos y la urbanística irracional del mundo moderno.

• No queremos cátedras de Historia donde el pasado se falsifique para torcer los caminos del presente. Queremos que se enjuicie a los falsos próceres y se redima a los que lucharon y perdieron su vida por dejarnos una Patria distinta, libre y justa. Queremos una investigación histórica científica. Queremos encontrar en el pasado las causas profundas de nuestro atraso y dependencia para buscar con acierto los caminos de la liberación.

• No queremos cátedras de Ciencias donde los tecnócratas cientificistas mientan que los esquemas de la Física, la Química, la Biología y las Matemáticas son herramientas suficientes para construir un mundo moderno, ignorando estructuras sociales que las hacen estériles. No queremos laboratorios donde enajenados especialistas investiguen micromundos para cubrir las necesidades subsidiarias de los planes de investigación de la ciudad, mientras la industria nacional se desangra en regalías.

• No queremos cátedras de Agronomía donde se elaboren paliativos técnicos para una crisis agraria cuyos fundamentos reposan en la irracionalidad de relaciones sociales vinculadas a la tenencia de la tierra. Queremos facultades de Agronomía donde la investigación se oriente hacia las necesidades del pueblo y no de la supervivencia del parasitismo oligárquico.

• No queremos cátedras de Artes donde el coloniaje pedagógico forme a nuestros músicos y plásticos en cánones estéticos ajenos a un sentir nacional que exprese las grandezas de nuestro ámbito, de nuestra conciencia y culturas iberoamericanas. Queremos escuelas de Artes donde se elabore la expresión estética de nuestra realidad continental.

No queremos cátedras de ninguna clase donde se nos estereotipe en una deformación profesional que nos haga inhábiles para comprender que mas allá de nuestra disciplina especifica, se desenvuelve el drama de una humanidad en transito.

En fin, no queremos ninguna clase de “cátedra” sino una universidad convertida en un gigantesco laboratorio donde los claustros estudien y debatan en libertad y democráticamente los grandes problemas de Colombia y Latinoamérica, y donde la formación de los estudiantes pase por la investigación científica de esos problemas.

Queremos terminar con la universidad academicista de las clases magistrales, de los repetidores incansables de textos muertos, del fetiche de la elaboración científica de la ciudad, en función de necesidades culturales y técnicas divorciadas de nuestra realidad de atraso y dependencia.

Queremos una universidad científica. Pero creemos que la integración de la universidad al pensamiento universal no será lograda por la adopción mecánica de conocimientos acabados en una realidad distinta, sino por la investigación y solución de los problemas de nuestra propia realidad.


Proclama al estudiantado colombiano.
P.A.R
Pensamiento y Acción Revolucionaria
Junio 2009.


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